Deseando el polvo ajeno, parte 2

Parte 2

Por @historiasdecama. Violeta,

No he podido sacarlo de mi mente, está clavado con fuerza. Me aterra la idea de que solo yo piense en él. Estoy obsesionada con la idea de imaginarlo cerca, contemplando esa sonrisa que despierta todos mis malos pensamientos.

No puedo dejar de sentirlo con cada palabra que me dice, sus indirectas deberían ser propuestas directas.
Entré al bañarme para quitarme esa calentura que me provocó. Me lo quería devorar, pero siempre me ganan los escrúpulos. No sé para qué tengo tantos, nunca me han servido de nada.
No tengo dudas que podría ganar mucho más dejando mis temores en el olvido, hacer uso de mi inteligencia y del par de tetas que tengo, aunque para decir la verdad no tienen el tamaño para enloquecerlo.
Soy mala estratega y mala perversa. Condescendiente con el prójimo, aunque desee llevarme una noche a la cama, al tipo con el quhistoriasdecamae ella despierta todas las mañanas.
He intentado alejar esos pensamientos de mí. Poner mi mente en blanco y mis energías en otras cosas. Soy consciente de los riesgos que corro cuando él al fin consiga seducirme. Me llevará a la cama, se despide y luego desaparecerá. Y para mi desdicha el tiempo pasará.
Sé que no está bien acceder a una
relación sin compromiso, porque eso también permite que hagan lo que quieran con uno.
Después de una larga conversación me regaló exactamente la respuesta que quería que me diera.
-¡No sé qué decirte linda! Aseguró.
Ya no tenía dudas que iniciar una relación carnal con él solo me llevaría al sufrimiento y hacer víctima de mis propios deseos, encarcelada sin salida y con muchos remordimientos.
Sé que le gusto, pero también sé que solo quiere un par de noches de sexo conmigo, después de ahí es un adiós y apaguemos que nos vamos.
Y entonces pienso si es coherente esperar la mitad de alguien, cuando sé que merezco todo.
Sin embargo decidí tomar el riesgo, quitarme esas ganas que me alborotaban las hormonas. Sí, lo había decidido y nadie ya podía sacármelo de la mente.
Fui a una tienda de lencería. Escogí unas tangas de transparencia negras, un sostén del mismo tipo y unos ligueros.
-¡Son $760! Me dijo la cajera.
Suspiré con remordimientos. Antes nunca había gastado tanto dinero en ropa interior.
Le entregué mi tarjeta de crédito.
- ¡Tu identificación por favor! ¿A cuántas cuotas? Preguntó.
- ¿A 6? Mejor a 7, le dije después de entregarle mi identificación.
Quería lucir radiante y elegante, pero sobre todo monstruosa cuando me desvistiera y metiera su lengua por todos lados.
Esa noche no podía conciliar el sueño, tenía que tener motivos contundentes para ponerle una cita ¿Qué tal que me dijera que no?
Estaba en riesgo mi orgullo. Esta vez era yo quien lo deseaba y saber que no era tan insistente me partía la cabeza. Al fin y al cabo él tenía sexo todas las noches con su mujer, o por lo menos eso pensaba yo.
Desempaqué la ropa, la detallé, no podía creer que había gastado 760 mil solo para impactar a un tipo que seguramente ni se daría cuenta del color de mi sostén.
Me la probé, me miré al espejo.
-¡Tengo que ir al gimnasio esta semana! Murmuré. Suelo hablar sola de vez en cuando. Nadie mejor me entiende que yo.
Me tomé una foto y totalmente descarada le escribí un mensaje.
-¿Quieres saber qué hago?
-¿Umm? Fue monosílabo.
-¡Sí, estoy pen
sando en ti! Le escribí y le envíe una foto de mi ombligo hacia abajo, donde se notaban las tangas y los ligueros.
-¿Qué quieres que pase ahvioletaora? Pregunté.
-¿Quieres que te de inspiración? Me dijo.
-¿Te interesa? Del 1 al 10 ¿Cuánto?
-¡10! Siguió siendo monosílabo.
-¡Vamos!
¿Qué pasó con el 11 y ser sobresaliente?
Guardó silencio por varios minutos. Me distraje haciendo otras cosas, cuando volví a leer encontré un mensaje.
-¡Llega donde estoy! Y trae eso que tienes puesto, parece que te queda muy bien.
No hay mejor forma para quitarte algo de la mente que haciéndolo. Yo había tomado la decisión, iba a cerrar los ojos y hacer lo que por tanto había evitado. Era lo mejor antes de pasar un buen tiempo pensando en lo que podría haber sido.
-Alejo ¿Dónde estás? Le pregunté.
-¡Mi apartamento!
-¡Estás muy loco amigo! Le contesté.
- ¡Carrera 2 con 95! Escribió.
-¡No tengo carro!
-¡No necesitas! ¡Toma un taxi! ¡Yo te lo pago!
-¿Como a una prostituta? Bromeé.
-¿Acaso me vas a cobrar?
-¡Podría pensarlo!
Me miré un par de veces en el espejo del ascensor. Los nervios me carcomían. Era peligroso y atrevido ir a su apartamento. Yo necesitaba una razón para arrepentirme y lo hice, apenas el ascensor se detuvo en el piso, pulsé otro número para huir, pero él me sorprendió primero.

-¿A dónde vas? Y sonrió de manera deliciosa.
-¿Qué haces con la puerta abierta? Le pregunté después de bajarme un poquito la falda.
-Escuché el ascensor y vine asegurarme de que no huirías.
Salí del ascensor. Entré al apartamento. Tenía velas encendidas.

-¿Y tu mujer? Le pregunté con cierta ironía.
-¡Está de fiesta con sus amigas!
-¿Qué? ¡Me voy! Le dije algo asustada.
Tomé mi cartera que había puesto sobre el sofá y me dispuse a salir. Él me sujetó por mi brazo, me jaló, me tomó por el cuello y respirándome justo cerca de mis orejas me dijo.
-¡Está de viaje! Tomó mi cartera y la volvió a poner en el sofá.
Lo miré desconcertada, no entendía por qué me había citado allá. Aunque para decir verdad, más descarada yo por haber ido, estaba luciendo mi mejor personaje de cínica.
Me miró por algunos segundos. Su mirada lasciva era como un imán para mi vagina. Quería que no tuviera preámbulos y fuera directo al grano. No suelo ser tan directa, pero quería que me alzara rápido y me penetrara sin preguntas, sin respuestas y sin esperar.
En cambio él parecía no tener prisa. Sirvió una copa de vino.
-¿Quieres una? Me prvioletaeguntó.
-¡Sabes que no tomo mientras trabajo! Soltó una carcajada.
-¿Entonces piensas cobrarme?

-¿Cuánto crees que puedo ganarme esta noche? Le pregunté.

-¡Un par de orgasmos! ¡Pensaría! Contestó.
-¡Hablas mucho! Le dije.
Desabotoné mi camisa y no le quité la mirada.

-¡Esa era la parte que le faltaba a la foto! Afirmó. Sus ojos estaban ya perdidos.
-¡Me gusta que me chupen las tetas! Le dije.
Se abalanzó sobre mí. Me quitó el sostén y metió su lengua en mis pezones. Respiró sobre ellos y besó con muchas más ganas de las que me pude imaginar.

2 Comments

  1. Psn
    Absolutely seductive. All of sudden, I discovered myself wanting to be that lucky guy and desiring to know how your story ends, if he made her cum as many times as she wanted, or even better if he ate her pussy so badly that she came several times before he dig in her cunt. Hopefuly, at the third episode, we will reach the orgasm. Keep going and embrace your creativity.
  2. Violeta
    THANK YOU VERY MUCH. Espero que estés leyendo las demás historias ;)

Leave a comment