Ex obsesiones

 

Por @historiasdecama
Violeta,

Muchas veces las obsesiones se curan y aunque se superen y se respire mejor, existen secuelas que te demuestran que la profundidad de algunas aún se mantiene con una llama de vida.

Me buscó con la mirada hasta que logro mi atención. Le di un abrazo fuerte y nos sentamos uno al lado de otro. Lo detallé y vi el brillo de su mirada, escamosa y perturbadora.

Lo recuerdo con amor y con la pasión con la que lo deseé, pero me alegra estar en el banquillo de la paz. La tranquvioletailidad de sonreírle sin odios y sin ese amor tan intenso que sentía cada vez que lo tenía cerca. La necesidad de tenerlo cuando lo estaba tan lejos. La obsesión de mis días con él.
Su sonrisa sigue intacta y aún me mira con nerviosismo. Estoy segura de que el sentía más cosas por mí de lo que él mismo pensaba.
Siempre ocultó sus sentimientos, pero tantas veces se delató con sus celos y sus manías de tenerme cerca.

No voy a negarlo, se me revolvió el estómago cuando lo abracé y le di un beso. Observé su reloj de marca y recordé las veces que le dije que se comprar uno caro. Solía decirme que no le gustaban, por eso no usaba.

Pero ahora al parecer sus gustos han cambiado.
Estaba más tranquilo y más seguro que cuando disfrutabamos nuestras ganas. Tal vez ahora nos llevaríamos mejor. Pero todo es pasado. Quedó en el olvido. En el listado de los ex.

Estoy tan feliz de verlo y sentir suspiros sin amargura.
-¿Por qué me miras así?
-¡Te detallo toda! Me dijo con un aire de picardía.
-¿Qué me estás detallado?
-¡Tu pelo, tu cara y tu culo! Sigues igual o mejor.
-¡Respeta! Le dije sin ponerme nerviosa.
Me distraje un momento, él me sorprendió cuando me tomó la mano y dijo,
-¡Podemos hacer una locura en el baño? Le sonreí y me solté.

El avión para mi destino estaba abordando. Le di un beso casi en la boca. No fue mi intención y tampoco mis ganas de negar que lo que yo sentí por él fue importante. Tanto, que aún me ponía nerviosa.
Me jaló por la mano.
-¡Todavía tienes buen culo! Aseguró.
-¡Debería hacerle prueba de calidad otra vez!
-¡Ya lo conoces y no te gustaba tanto! Le contradije.
Guardó silencio. Le volví a sonreír y me fui.
Durante el vuelo dormí, cuando aterricé y prendí mi celular, encontré un mensaje.
-¡Claro que sí me gustaba! 
No le contesté. Al fin y al cabo ya no me importaba y estábamos demasiado lejos para hacer la locura del baño.

 

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