Te puedo confesar

Te voy confesar algo y no me importa si no te importa. Necesito desahogarme.

¡Aún no he podido olvidarte! Sé que suena absurdo.

Los días pasan y aún te pienso. No he podido perdonarte que no me quisieras, es incoherente, lo sé. No lo puedo evitar.

Todas las noches me acuesto pensando en cómo son tus días sin mí, aunque he sido fuerte y no he caído en el error de llamarte. No tiene sentido excavar algo que ya tiene tanta tierra encima.

Y duele tanto saber que tus días son iguales o más emocionantes, pero más cruel es comprender que estar conmigo o sin mí, no hizo la diferencia en tu vida.

Fui egoísta y sé que si pudiera devolver el tiempo, lo volvería a ser.

No hay nada que añore más que verte de nuevo. Sentarme justo enfrente tuyo y tocar tu cara, contarte cualquier cosa, simplemente, ver tus ojos mirándome.

Extraño tus malos gustos, tu equipo de fútbol de porquería, tus amargues y tu falta de caballerosidad.

Mis días se han convertido en rutinas sin rumbo. No es tan fácil acostumbrarse a no tener noticias sobre ti. Ahora dime ¿Aún me piensas? ¿Te has acostado a dormir y no puedes conciliar el sueño? ¿Has llorado una que otra noche?

¡Yo sí! Hay días en que lloro todas las noches, me ataca la nostalgia y sufro porque te he extrañado desde el primer momento en que te conocí.

Un martes me quedé más de cuatro horas mirando hacia el techo, intentando encontrar explicaciones. A veces pienso que me estoy volviendo loca.

Estoy loca desde que no te veo. Quiero verte, me muero por verte.

Te extraño y sentirte tan cerca de mí fue perfecto.

Cuando tus labios me besaban con tanta efusión,  a mí se me olvidaba el mundo, y sí, he llorado más de una vez, aunque no valga la pena.

¿Quieres que te diga mi verdad? Estoy esperando a que me busques y me des una explicación.

Deseo que llegue el momento para que me digas que te equivocaste, que nunca debiste alejarte de mí. Necesito saber que también me extrañas ¿Y sabes qué es lo peor de todo esto? Que ese día nunca llegará.

¿Por qué no lo has hecho? ¡Dímelo! Por qué me dejaste sin ti, si yo te quería tanto.

No entiendo por qué no puedo olvidarte si tú ya lo hiciste ¿Por qué no me amaste ni un poquito?

Te confieso que desde que no te veo decidí no embriagarme, me da miedo. Estando borracha todos notarían mi desesperación, sé que intentaría llamarte y  me da pánico reafirmar que ya no me quieres.

La gente bromea sobre lo que fue nuestra relación. Pero nadie se detiene a pensar, ni me preguntan si estoy bien. Pues no, no lo estoy.  Me estoy muriendo porque te valió mierda mis sentimientos, porque no fui nadie para ti y se te olvidó quién era yo, mi dirección y mi teléfono.  Se te olvidó todo sobre mí.

Te mentiría si te dijera que te deseo felicidad, pero no quiero perdonarte, aunque tu único error fue no quererme como yo a ti.

Todo está podrido en esta habitación, todo huele a basura desde día que decidiste no estar en mi vida.

Todo está podrido. Mis recuerdos y mi amor están podridos.

 

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